Por: Martina Bazaes, Catalina Mladinic y Martín Verdejo
Los habitantes de Antofagasta han vivido expuestos durante muchos años a una grave emergencia sanitaria provocada por las ilegales quemas de basura en el ex vertedero La Chimba en el sector norte de la ciudad.
Si bien el cierre definitivo del ex vertedero se produjo en 2019, actualmente, en 2025, se siguen observando quemas ilegales en el sector que afectan la calidad de vida de las personas. Tanto personas naturales como empresas depositan día a día toneladas de basura que terminan en una gran nube tóxica para la ciudad.
Se estima que son 50.000 los vecinos del sector norte afectados por la contaminación, los malos olores y problemas de salud, quienes, a pesar de llevar años exigiendo justicia y una calidad de vida digna a diversas autoridades, sienten que siguen sin ser respaldados.
Educación en riesgo
El Liceo Científico Humanista La Chimba es también uno de los mayores afectados por esta situación; actualmente lleva más de 13 años operando en el sector y en este tiempo han tenido que sufrir diversas cancelaciones de clases debido a la contaminación. Este 2025 tuvieron que cancelar sus clases durante 3 días seguidos junto a otros colegios del sector lo que llevo a tomar medidas como el ingreso tardío a clases para no exponer a los alumnos en uno horario más potente de las quemas.
Sara Marín Paredes, docente del liceo, y quien actualmente ejerce el rol de dirigente sindical y presidenta del comité paritario del establecimiento, nos comentó que existen aproximadamente 16.000 hectáreas del ex vertedero que contendría basura y que estas quemas no se detendrían a corto plazo.
Proyectos para regular las quemas de basura
La quema de basura en el sector norte de Antofagasta sigue siendo un problema que ahoga a la comunidad con humo tóxico y que parece no encontrar freno. Por ello, este año el diputado Sebastián Videla decidió poner en marcha un plan piloto que busca cambiar esta realidad: drones con visión nocturna sobrevuelan la ciudad por la noche y la mañana, registrano y localizando los focos donde personas realizan quemas ilegales.
Esta estrategia, aunque lleva poco tiempo, empieza a mostrar resultados. No solo funciona como una herramienta de vigilancia para detectar estos puntos críticos, sino que también permite identificar a los responsables para que enfrenten las consecuencias. El proyecto ofrece esperanza para la gente que lleva respirando humo y denunciando estos hechos.
Sin embargo, por más tecnología que se implemente, la batalla contra la quema de basura sigue estando lejos de ganarse. Ningún plan piloto o fiscalización por sí sola garantizará un resultado definitivo mientras no exista una colaboración sólida y permanente entre autoridades locales y comunidad.
Se requiere un compromiso claro por parte del municipio para intensificar la fiscalización y garantizar que las sanciones lleguen a quienes afectan la calidad de vida de la población. Al mismo tiempo, la comunidad necesita involucrarse mucho más. Solo un trabajo en conjunto, donde todas las partes asuman su responsabilidad, podrá acabar con esta práctica que tanto daño le hace al medio ambiente y a la salud de cientos de personas en el sector norte.