Un nuevo desarrollo tecnológico, liderado por la Universidad de Antofagasta, está sentando las bases para un crecimiento exponencial en la economía chilena. Se trata de un avance en el mercado de las gemas, particularmente en la producción de perlas de abalón, cuya demanda ha ido en aumento debido a su particular belleza.
A diferencia de otras perlas, las de abalón destacan por su intenso color barroco, una característica que las vuelve especialmente atractivas frente a la mayoría de perlas y gemas disponibles actualmente en el mercado. Este rasgo distintivo las posiciona como una tendencia emergente dentro de la industria del lujo, influidas directamente por las modas contemporáneas, agrega la empresaria Romina Bustos, dueña de la distribuidora de joyas, “Joyas.Silver”.
“Para poder encontrar una perla natural de abalón se necesitan al menos 100.000 de estos especímenes”, explicó el Dr. Rubén Araya. La alta demanda de estas valiosas perlas ha llevado a que los estados con mayores poblaciones naturales de abalón sancionen legalmente su extracción, debido a que se trata de una especie altamente protegida.
Ante esta problemática, surgió el proyecto del ingeniero en acuicultura Rubén Araya. Tras finalizar su doctorado en Japón, país al que viajó con el objetivo de absorber todos los conocimientos posibles en su área. Luego de su viaje, el Dr. Araya tomó la decisión de regresar a Chile para dedicarse de lleno a fortalecer su investigación, enfocada directamente en la producción de perlas.
“Actualmente el mayor desafío en el que nos encontramos es sobre donde vender las perlas, buscando mecanismos de como comercializarlas”, agrego el economista e investigador del proyecto, Gonzalo Vega, el cual menciono que el proyecto buscara como principales compradores a paises los cuales posean una cultura relacionada a las perlas de abalón, principalmente estados de costa este de estados unidos, como California o San Francisco.